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Este
6 de agosto del 2001 se cumplen ciento cinco años del nacimiento
de Jean Piaget en Nauchatel (Cote-aux-fées), Suiza.
A
los once años, en 1907, publica su primer artículo
de observación biológica: "Un gorrión
albino"; e ingresa como aprendiz en el estudio de los moluscos,
en el Museo de su ciudad natal, haciéndose colaborador de
la Revista Suiza de Zoología, lo cual motiva que el Director
del Museo de Historia Natural de Ginebra le ofrezca un puesto importante
pensando que fuera universitario, lo cual Piaget debe declinar porque
sólo tiene quince años y aún no ha terminado
el bachillerato.
Cuando
es bachiller en 1915 ya es lector, entre otros, de Kant; Bergson;
Spencer; A. Comte; Boutroux; Lalande; Durkheim; W. James; Ribot
y P. Janet.
Obtiene
el doctorado en Ciencias Naturales en 1918 y parte hacia Zurich
para estudiar Psicología Experimental, lo que continuará
en París donde se inicia en Lógica y Filosofía
de las Ciencias.
Aunque
lee a los más autorizados autores, Bergson lo atrae con el
"impulso vital", más luego se da cuenta que la
"logica vital" es deductible a la lógica aristotélica.
Se
conecta entonces con Simón, quien junto a Binet ha desarrollado
uno de los más famosos "test de inteligencia",
en cuya comprobación clasifica lo correcto y lo incorrecto;
y, en busca de las causas de los errores, y, a través del
diálogo clínico descubre que los razonamientos infantiles,
en apariencia simples, presentaban dificultades hasta los 10-11
años.
Por
un trabajo de investigación en 1919, sobre niños "anormales"
en la "Salpetriere" produce un trabajo sobre la lógica
de clases y de relaciones en el niño.
En
1923 publica "El lenguaje y el pensamiento en el niño".
Recién
en 1925 nace su primera hija; en 1927, la segunda; y, en 1931 su
tercer hijo, a quienes analiza, junto a su esposa, sobre el tema
del libro recién aludido, dando a conocer los resultados
en 1936, aunque también edita varios libros sobre diversas
experiencias científicas.
Lo
que publica desde 1936 a 1946 sobre el análisis de sus hijos
son: "El nacimiento de la inteligencia en el niño";
"La construcción de lo real en el niño"
y "La formación del símbolo en el niño":
hay quienes circunscriben la obra de Piaget a estos tres libros,
lo cual demuestra que al igual que Aristóteles o Machiavelo,
es muy citado pero muy poco leído.
A
lo largo de su vida cosechará numerosas distinciones académicas
como reconocimiento a su dilatada tarea de investigación
científica, como el doctorado "honoris causa" de
la Universidad de Harvard en 1936, siendo el primer extranjero distinguido
por la Asociación Americana de Psicología; y, cuando
cumple setenta años, el XVIII Congreso Internacional de Psicología,
reunido en Moscú y al cual asiste, le rinde un extraordinario
homenaje.
La
obra de Piaget puede dividirse en tres grandes ciclos:
El
primero está constituido por "El lenguaje y el Pensamiento
en el Niño", 1923; "El juicio y el razonamiento
en el niño", 1926; "La causalidad fisica en el
niño", 1927; y, "El juicio moral en el niño",
1932.
El
segundo ciclo está compuesto por la trilogía ya citada,
en base a la observación sobre sus hijos.
El
tercer ciclo constituye el meollo de su producción, relativo
a la organización de las categorías lógico-matemática
y física en el niño, desde 3-4 años hasta la
adolescencia.
Piaget
pasa revista a todas aquellas nociones de interés epistemológico
cierto, todos los "a priori" invocados por turno, por
los filósofos; la noción de número (1941);
los invariantes físicos elementales tales como la cantidad
de substancia o peso, (1941); las nociones de movimiento, velocidad
y tiempo (1946); la representación del espacio y las concepciones
geométricas elementales (1948); la idea de azar (1951); los
orígenes de la lógica de clases y de relaciones (1959).
Piaget
responde a los "a priori" invocados por Kant con la prueba
de los hechos: las categorías inmutables de la razón
no son sino producto de una construcción genética;
y, lo intemporal, en tanto evidencias lógicas necesarias,
es un producto de la historia.
En
muchas de estas obras Piaget contó con las colaboraciones
de Blirdel Inhelder y Alina Szeminska.Al tercer ciclo mencionado
se suelen agregar "Los mecanismos perceptivos", 1961;
"La imagen mental en el niño", 1966; y, "Memoria
e inteligencia", 1968.
También
se insertan aquí: "Clases, relaciones y números"
con el subtítulo de "Ensayo sobre los agrupamientos
de la logística y sobre la reversibilidad del pensamiento"
(1942); y, "Ensayo sobre las transformaciones de las operaciones
lógicas", cuyo subtítulo como una piedra de escándalo,
explica al mismo tiempo por qué los psicólogos y pedagogos
no lo utilizan jamás, es decir, "Las 256 operaciones
ternarias de la lógica bivalente de las proposiciones"
(1952).
A
estos ciclos de lo que podría llamarse obra lógica
sigue otro iniciado en 1950; y, que se considera la culminación
de su investigación científica, el de la epistemología
genética.
Ese
año, precisamente, da a conocer tres gruesos volúmenes
de "Introducción a la Epistemología Genética",
que a partir de 1971 iba a superar los veinti-
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cinco volúmenes, incluidos los "Estudios de Epistemología
Genética", con inicio en 1957.
En
dichos volúmenes colaboraron científicos de las más
diversas procedencias: lógicos y matemáticos (E. W.
Beth; W. Mays; J. B. Grize; L. Apostel; S. Papert y B. Mundelbrot);
psicólogos de diversas orientaciones (J. Bruner; D. Berlyne;
P. Greco; A. Morf y F. Bresson); físicos (L. Rosenfield;
R. García y M. Bunge); epistemólogos e historiadores
de la ciencia (Th. S. Kuhn, R. B. Baraithwaite y A. Naess), entre
otros.
Esos
volúmenes son el resultado de trabajos tanto teóricos
como experimentales realizados en el Centro Internacional de Epistemología
Genética; y, la lista de nombres mencionados indica ciertamente
que lo de "internacional" no es sólo una denominación
sino también una realidad. Ellos fueron a dicho centro desde
Inglaterra; Francia; Estados Unidos de Norteamérica; Suecia;
Holanda; Dinamarca; Argentina ... y también de Suiza.
Piaget
concebía a la epistemología como interdisciplinaria,
ya que para saber acerca de esto no basta con especular; "sino
que es necesario trabajar conjuntamente con los hombres de ciencia,
ya que la tendencia a la especialización, consecuencia de
la complejidad del saber alcanzado, hace imposible que alguien adquiera
la suma del saber que corresponde a su época".
Su
capacidad científica es indiscutible y aunque coincide en
cierta forma con el materialismo (otra piedra de escándalo
por parte de la "censura"), debe subrayarse que su concepción
del ser humano señala que éste actúa sobre
el mundo transformándolo, pero transformándose por
efecto de la interacción entre ambos.
Aníbal
Ponce refiere que "desde el filósofo Preyer, precursor
magnífico, la Psicología Moderna puede señalar
en tal capítulo más de una contribución inapreciable:
Binet y Buhler; Sully y Koffka; Stern y Chaparade; Wallon y Spearman;
pero si fuera posible resumir en un solo nombre el complejo movimiento
que representan tantas orientaciones diversas, vendría en
seguida hasta nosotros el claro nombre de Piaget.
Por
su originalidad, por su talento, por su juventud, Jean Piaget es
una figura ilustre de la Psicología Infantil; y, sin que
esto signifique aceptar de plano sus concepciones, puede decirse
que lo fundamental de su edificio queda y quedará en pie,
por supuesto, en los países desarrollados.
La
divulgación fácil de su teoría, consecuencia
inevitable de la fama, ha hecho de Piaget "el hombre de los
estadios", aunque muchos repiten su nombre para hacer ver que
están "informados".
Piaget
demostró que el desarrollo intelectual procede por una serie
de etapas, definidas cada una de ellas por una estructura propia,
que no son observables en cuanto a tales: lo único que se
observa son las conductas afectivas, concebidas como manifestaciones
de esta estructura.
Claro
que resulta más sencillo atenerse a Sigmund Freud, quien
construyó un mundo lógico a partir de lo que volcaron
en su consultorio de Viena miles de mujeres y a lo que agregó
la mitad de la historia de Edipo ya que se comió la parte
más interesante o sea: "Edipo colono".
Piaget
explicaba que el desarrollo de la inteligencia implica que haya
intereses y curiosidades en el sujeto: si su medio social es rico
en incitaciones y el niño vive en una familia en la que siempre
se está trabajando sobre ideas nuevas y se plantean nuevos
problemas, seguramente que se tendrá un desarrollo más
avanzado, pero si, por el contrario, su medio social es extranjero
a todo eso entonces, inevitablemente, habrá un cierto retroceso.
Agregaba
que se encuentran etapas de formación, que se pueden describir
en un cierto y determinado orden de sucesión; y, si se cambia
de civilización, de cultura, de medio social, se encontrarán
adelantos o retrocesos en esos estadios, pero siempre se encontrará
que siempre se presenta el mismo orden de sucesión.
Puntualizó
que la "epistemología" es la teoría del
conocimiento y esencialmente del conocimiento científico;
y, planteó el problema de saber como se hacen posible la
ciencia y el conocimiento, subrayando al estudiar la génesis
del pensamiento y su desarrollo a partir del nacimiento del ser
humano, que la dificultad principal consiste en (1) precaverse contra
el "adultomorfismo", es decir, contra el peligro de atribuir
al niño las categorías de pensamiento que se presentan
como las más elementales y básicas a la introspección
adulta, aquellas de las que parece imposible dudar.
Piaget
no fue un pedagogo ni docente del discurso áulico escolar
de la política educativa gubernamental, pero si ofrece bases
para que alguien las desarrolle convirtiendo al arcaico pizarrón
en la más efectiva pantalla televisiva de última generación.
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