SÍNDROME
PREMESTRUAL
Uno de los problemas más frecuentes con los que se enfrenta
el médico ginecólogo a diario es el Síndrome
Premenstrual (SPM), el cual se caracteriza por cambios en el
humor y el comportamiento en el período que precede a
la menstruación (de varios días hasta 2 semanas
antes), seguido por un período de alivio en la fase posterior
a la regla. Este suceso es parte de la evolución natural
de la mujer; cuando la adolescente reflexiona sobre esta ocurrencia
y adopta una posición reflexiva y de autocontrol, podrá
acompañar a su desarrollo físico el de su desarrollo
y madurez mental. Su autoestima se reforzará y su personalidad
ganará controlando la sensibilidad emocional causada
por las alteraciones fisiológicas que experimenta el
organismo. Aproximadamente
el 80% de las mujeres en edad reproductiva experimentan cambios
físicos y del comportamiento en ese período, los
cuales son considerados normales, sin que en todos los casos
se produzca incapacidad o malestar en ellas. En
el 2 al 10% de los casos los síntomas son lo suficientemente
severos como para perjudicar a la mujer en su trabajo, en su
estilo de vida o en las relaciones interpersonales. En algunas
mujeres se observan cambios en el malestar y duración
de los síntomas de un ciclo a otro. A pesar de haber
sido descrito en la antigua Grecia, no fue sino hasta principios
de la década de los años 30 que este problema
fue oficialmente reconocido por la comunidad médica.
En
la actualidad existe un verdadero reconocimiento del problema
y se han implementado investigaciones orientadas hacia la búsqueda
de mejores criterios diagnósticos y mejores tratamientos.
La siguiente información tiende a instruir sobre las causas,
síntomas y tratamientos existentes.
¿Cuál
es la causa del Síndrome Premenstrual?
No
existe una causa específica identificada hasta la fecha.
Se ha asociado con un desbalance hormonal, los efectos de las
hormonas cíclicas de la mujer sobre la química
cerebral, y otros aspectos relacionados con el metabolismo,
como son la dieta, deficiencia de ciertos minerales y vitaminas.
Otros factores asociados son el stress y la falta de ejercicio.
Sin embargo ninguno de estos desbalances se ha encontrado en
las mujeres que presentan SPM. Otras
investigaciones se han orientado hacia el estudio de los efectos
de las endorfinas (péptidos opioides), las cuales son
sustancias químicas naturales del cerebro, que tienen
un efecto en el cuerpo similar a la morfina, afectando el humor.
Ultimamente
se ha investigado el efecto de la serotonina y el triptofano,
los cuales son sustancias neurotransmisoras que se han observado
que crean síntomas similares a los del SPM experimentalmente.
Se ha observado que la concentración de estos componentes en
el cerebro varía en respuesta a los cambios hormonales
del ovario. En
muchos casos existe dificultad para poder diferenciar entre
el SPM y algunos tipos de depresión. Esto es debido a
que se cree que ambos transtornos tienen su origen en la secreción
de serotonina, la cual juega un papel importante en la regulación
del humor y del comportamiento. La
serotonina es una sustancia neurotransmisora que fue aislada
de la sangre por primera vez en 1948 por Page y colaboradores,
siendo posteriormente hallada en el sistema nervioso central.
Es sintetizada en las neuronas cerebrales y almacenada en vesículas.
Al presentarse un impulso nervioso, es liberada y se lleva a
cabo la interacción con varios receptores, ejerciendo
así sus efectos. Posee una gran variedad de efectos farmacológicos
a nivel periférico y central. La serotonina se encuentra
en tres áeras principales del cuerpo: la pared del intestino
(donde causa aumento de la motilidad); los vasos sanguíneos
(donde produce constricción de los grandes vasos); y el sistema
nervioso central. Es en esta última área donde más se han estudiado
sus efectos. Las
funciones de la serotonina son numerosas y al parecer está
involucrada con el control del apetito, el sueño, la
memoria y el aprendizaje, la regulación de la temperatura,
el humor, el comportamiento (incluyendo el comportamiento sexual),
la función cardiovascular, las contracciones musculares,
la regulación endocrina y la depresión. Observando
la gran variedad de efectos que tiene esta sustancia, podemos
explicarnos la variedad de síntomas que se presentan
en el Síndrome Premenstrual.
¿Cuáles son los síntomas del Síndrome Premenstrual?
La
sintomatología del SPM es sumamente variada, por lo cual
la agruparemos de acuerdo al área afectada. Es importante hacer
notar que la sintomatología puede variar de una mujer a otra
y de un ciclo a otro. Lo que induce a investigar, con especial
atención en el fenómeno del SPM es el hecho de que los
síntomas se presentan en forma cíclica y desaparecen
al presentarse la menstruación. Es importante hacer notar que
el dolor con la menstruación (dismenorrea) no es parte del SPM,
pero se observa muy frecuentemente en mujeres con este problema.
Afección
del estado emocional y afectivo: a este nivel podemos encontrar
tensión, ansiedad, depresión, irritabilidad, hostilidad,
tristeza, labilidad emocional (en extremo susceptible) y furia.
Cambios
en el comportamiento: se observa una reducción del contacto
social con tendencia al aislamiento, cambios en los hábitos
del trabajo, crisis de llanto, alteraciones en el deseo sexual,
disminución de la motivación y eficiencia y mal
control de los impulsos con tendencia a iniciar peleas. Alteraciones
en el área cognoscitiva: aquí podemos apreciar
disminución de la concentración, indecisión,
paranoia y en algunos casos incluso ideas suicidas. Alteraciones
somáticas: dolor lumbar, cefalea, edema (retención de líquidos),
aumento de la sensibilidad mamaria, dolores en músculos
y articulaciones, náuseas. Síntomas
neurovegetativos: cambios en el deseo sexual, aumento del sueño,
fatiga, letargia y agitación. Alteración
del apetito: antojos o repulsión por ciertos alimentos.
Anorexia. Alteraciones
del área motora: se observan cambios en la coordinación,
torpeza, mareos, vértigo y temblores. También
se presentan parestesias (sensación de hormigueo o entumecimiento
de alguna parte del cuerpo). Otros
síntomas son: acné, diarrea, diaforesis (sudoración)
y palpitaciones.
¿Cómo se diagnostica el Síndrome Premenstrual?
No existe una prueba específica para realizar un diagnóstico
certero del SPM. En algunas ocasiones es difícil realizar
un diagnóstico adecuado, debido a la gran cantidad de
síntomas que se presentan y que se pueden presentar en
muchas dolencias (depresión, retención de líquidos
cíclica, fatiga crónica, síndrome digestivo
irritable, etc.). Una
forma de ayudar en el diagnóstico es llevar un diario
del ciclo menstrual durante varios meses, anotando los cambios
de comportamiento o de humor y todos los síntomas que se puedan
asociar con el ciclo. Si los síntomas se inician alrededor del
período ovulatorio y duran hasta que el flujo menstrual
aparece, es probable que se trate del SPM. El llevar este tipo
de diario le permite a la mujer entender mejor a su organismo
y los cambios de humor que se llevan a cabo, lo cual le permitirá
poder manejar mejor su problema premenstrual. Cada adolescente
debiera investigar su condición fisiológica y
reflexionar sobre ella.
¿Hay tratamiento para el Síndrome Premenstrual?
En realidad no existe un tratamiento único para el SPM.
Puesto que no se ha identificado ninguna causa específica,
no existe tampoco una cura disponible. El o los tratamientos
disponibles están orientados hacia el manejo de los síntomas.
Se
han utilizado muchos medicamentos sin que ninguno haya sido
efectivo de una manera consistente. Muchos investigadores han
buscado tratamientos no medicamentosos para el control de los
síntomas del SPM, por ejemplo cambios en el estilo de
vida parecen ayudar a ciertas mujeres a disminuir la severidad
de sus síntomas. Por ejemplo: Aeróbicos:
el ejercicio aeróbico regular ayuda en la reducción del
stress, mejora la circulación, el tono corporal, mejora
la autoestima. Se recomienda hacerlo por 15 a 20 minutos por
día de 3 a 5 días por semana. Desde luego que
antes de iniciar un programa de ejercicios se debe estar en
condiciones físicas para realizarlo o debe consultarse
a un médico que le indique en qué condiciones se encuentra
y cuál es el ejercicio adecuado para usted. Nutrición:
se recomienda evitar las comidas grasosas, la cafeína, la nicotina,
el alcohol, disminuir la sal en la dieta, igualmente se debe
disminuir la cantidad de azúcar. La tensión mamaria
y la retención de líquidos pueden ser disminuídas
al evitar comidas ricas en chocolate, sal y cafeína.
Una dieta rica en grasas animales y azúcares simples
contribuye, según algunos investigadores, a la aparición
de los síntomas del SPM, por lo cual se sugiere cambios
en la dieta diaria, como por ejemplo: un límite de ingesta de
proteínas de 9 onzas al día máximo, reducción
de las grasas animales mediante la reducción de la ingesta de
carnes rojas y productos lácteos ricos en grasa. Se
recomienda reemplazar las carnes rojas con carne de aves, pescado
o proteínas vegetales; aumentar la ingesta de productos
ricos en fibra, vegetales y frutas frescas. Manejo
del stress: al parecer el stress crónico agrava el SPM.
Se deben realizar actividades tendientes a disminuir aquellas
situaciones que aumentan el stress. Por ejemplo, la práctica
de deportes, actividades recreacionales, reuniones con grupos
de control mental, etc. Tratamientos
medicamentosos: una gran variedad de medicamentos se utilizan
para tratar los diferentes síntomas del SPM. Estos incluyen:
Diuréticos:
estos se utilizan con el fin de aumentar la producción
de orines con el fin de eliminar el exceso de líquidos.
Desafortunadamente no son efectivos en todas las pacientes.
Analgésicos:
estos se utilizan ampliamente en el SPM, especialmente en el
tratamiento de las cefaleas y el malestar pélvico. El
grupo de analgésicos más efectivo y más ampliamente
usados son los antiinflamatorios no-esteroideos. Anticonceptivos:
las pastillas anticonceptivas son usadas con el fin de manipular
la función ovárica y por ende las fluctuaciones
hormonales. Se observa mejoría de los síntomas
en aproximadamente 25% de las mujeres que las toman. Incluso
en un porcentaje similar se puede ver exacerbación de
los síntomas. Agonistas
GnRH: estos medicamentos actúan mediante la supresión
de la función ovárica. En algunas pacientes han
sido de ayuda para tratar el SPM, sin embargo son medicamentos
que no pueden ser dados por más de 6 meses debido a sus
efectos secundarios. Antidepresivos:
actualmente se le ha dado mucha imortancia al uso de antidepresivos
en el tratamiento de los disturbios del humor asociados con
el SPM. El desarrollo de antidepresivos que aumentan los niveles
de los químicos cerebrales (serotonina, endorfinas y
otros), muestra resultados prometedores para el tratamiento
del SPM. Los estudios clínicos actuales muestran que
el 60% al 70% de las pacientes reportan una reducción
significativa de la sintomatología asociada a este tipo
de medicamentos. A
pesar de no existir una cura para este padecimiento, existe
la posibilidad de poder manejar los síntomas de una manera
tal que la paciente sienta mejoría. El manejo adecuado
tiene su fundamento en el diagnóstico certero, descartando
otros problemas físicos y psicológicos. Hay que
tener presente que el manejo no es exclusivamente medicamentoso
y que existen otros métodos a utilizar (dieta, ejercicio,
etc.) antes de llegar al uso de drogas.
Para mandar
un mensaje de correo electrónico:
tcarranza@setinedic.edu.pe
Texto proporcionado por el Dr. Carranza.