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EL SEÑOR DE IPAN

Entre extensos campos cañas de azúcar actualmente cultivados en la zona, emerge este importante santuario religioso.

El monumento arqueológico de Sipán comprende dos enormes pirámides de adobe, antecedidas por una plataforma baja que antiguamente habría constituido una especie de mausoleo real o plataforma funeraria.

Tras retirar varias toneladas de tierra, los investigadores se encontraron con la tumba central.

La cámara medía cinco metros por lado y cuatro de profundidad; sobre su techo desintegrado de vigas de madera se encontraba debajo de los compactos sedimentos que habían rellenado la cámara fueron apareciendo los restos de amarras de cobre que sujetaban los maderos del sarcófago principal.


Estos contenían las osamentas de un personaje de aproximadamente 40 años de edad, envuelto y rodeado de ornamentos, tocados, vestimentas y emblemas de su rango.


Tres pares de orejeras de oro y turquesa se encontraban hacia ambos lados del cráneo, protegido por un casco y un cubre mentón del mismo metal: ojos nariz y dentadura

IMAGEN DEL SEÑOR DE SIPAN

Durante los diez meses que duró su lenta exhumación fueron surgiendo hasta once pectorales de concha de diversos colores, un collar de esferas y discos de oro, un impresionante collar de veinte representaciones de frutos de maní. En su mano derecha portaba un cetro y cuchillo de sacrificio rematados en una pirámide invertida de oro, decorada con escenas

de sacrificios de prisioneros, mientras que en su mano izquierda se encontró otro cuchillo de plata al igual que dos sólidos lingotes de oro y plata. Entre otros ornamentos recuperados se encuentran una diadema semilunar de oro de 62 cm. de ancho, 2 sonajeras, un protector coxal y decenas de ornamentos de cobre dorado.

JOYA DEL SEÑOR DE SIPAN