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INEDIC

En la sociedad de la información y de la crisis existencial
MORAL, ACTITUDES, VALORES, SEXUALIDAD, CORRUPCION …


Prof. Guillermo Ruiz Guevara

A propósito de las ocurrencias socio políticas y de intervenciones sobre comportamientos, sentimientos y propuestas, hemos apreciado el manejo insuficiente de la información que practican muchos conciudadanos; al extremo de ponerse en riesgo la integridad de dos congresistas mujeres, por falta de entendimiento, actitud de diálogo y, por supuesto, por la desconfianza explicable de los dirigentes de las comunidades (aun así, no justificable tal actitud violenta). En el escenario de los últimos meses, se trata -con insistencia- de la corrupción, la indolencia, el abuso sexual, la sexualidad, las barras bravas, los excesos y delitos juveniles más otras perlas comprensibles de nuestro debate social, aunque muchos de los temas sean no deseados. Por lo que es oportuno promover o efectuar algunas precisiones.

Nuestra sexualidad está inmersa en cada palabra que pronunciamos, en cada gesto, en todas nuestras actitudes; no así nuestro ejercicio sexual que es otra cosa, éste corresponde a una elaboración muscular, sensitivo_nerviosa, sanguínea y otros. El tema merece nuestra detenida dedicación, pues es la raíz de muchos sucesos en nuestras vidas y ... en la escuela. La sexualidad es una de nuestras actitudes; todas éstas, cual racimo de diversos colores y sabores, construyen o "hacen manifiesta" a nuestra (s) persona (s). El SER, compuesto por su capacidad de pensar, sentir y actuar, se evidencia a partir de su autoestima, comunicación y cooperación (actitudes básicas). El "emocionar" al estudiante es parte fundamental (en el acto educativo) para que "inicie" el acto de pensar e impulse su mundo accional; esta correlación está integrada y su equilibrio, o no, da lugar a actitudes coherentes -o no-.

En cada persona hay una cabeza que piensa, un corazón que late y un estómago que grita (versión popular); de cuyas más o menos influencias se puede hacer un análisis conductual (observación simple, no tan simplista). En el niño, todo empieza por su mundo sensitivo; el adolescente se va desprendiendo de lo estrictamente sensitivo, justo cuando descubre nuevos estímulos que lo "impulsan" hacia su sexo, en este momento su sexualidad (practicada desde su nacimiento, unos opinan desde antes) se trastoca; aquí -y desde antes mejor, claro- la orientación es muy necesaria. Hombre o mujer requieren de tal orientación, el diálogo es esencial y si la autoestima está sólida, viene junto al respeto del cuerpo propio y el cuerpo del prójimo. Dispénsese la síntesis, se obvian muchas cosas (temas).Todo este asunto está íntimamente ligado a la maduración o evolución de la moral; el niño es anómono (sin ley, inexistencia de lo moral), el púber es heterónomo (ley del adulto, del exterior), hay una etapa de socionomía (ley del grupo, pero con iniciativa del sujeto) para luego alcanzar la autonomía -se debería alcanzar- (disciplina de la conciencia).

 

¿Qué hace la escuela en cada una de estas etapas con el alumno? Bueno, en la (s) respuesta (s) encontraremos muchas de las desesperanzas, vacíos o incongruencias del mundo del niño respecto del adulto, incluyendo a su padre o madre; o de esperanzas, confianza, seguridad u otras actitudes positivas. Cabe anotar que muchos sujetos adultos permanecen en el estadio heterónomo, que es característica del niño (07 a 14 años, aproximadamente) y otros en el estadio anterior; aunque no existen exámenes específicos, todos los indicios muestran que somos una sociedad heterónoma

Los valores son consecuencia natural de una Educación en Actitudes, podemos explicarlo como: Educación de la Moral a través de Actitudes y para la Afirmación de los Valores. Educar en valores (título y contenido: sólo en valores) no es "operacionable", a causa de lo cual la educación en la moral se viste de dificultades; pedagogizarlo es un reto mayor en estas épocas, por añadidura, tan llenas de dis_valores. La Paz y la Justicia, tan reclamadas hoy en día, no son parte de un discurso en la escuela, no pueden serlo, estos no sirven para "educar" en ellas -léase en la paz o en la justicia-, pues son consecuencia de nuestra realidad, de nuestras vivencias, de los modelos, de nuestros ejemplos, en esencia de nuestras actitudes. Por ello es tan importante la actitud docente del político, como del profesor, del padre, de la prensa y de todo aquello que influye y forma al hombre, en su sexualidad, en su solidaridad o en su empeño por ser mejor (...?). Nuevamente, dispénsese la síntesis.

Finalmente, hemos tomado conocimiento de una primera acción ejecutada por el Ministerio de Educación de Perú, en los últimos días de agosto, sobre un plan originado en los primeros meses del presente año (2001); acción plasmada en un taller denominado: "Programa de justicia, solidaridad, autoestima, comunicación y cooperación". Sobre este particular, es de esperar que no sea sólo un botón de muestra. Tal programa bien puede generalizarse a todas las escuelas, dependencias públicas -sin excepción- y a las organizaciones privadas.

Extinguir la corrupción tampoco es un discurso, es resultado de una Educación en Actitudes, que no se da sólo en la escuela.

(*) Prof. Guillermo Ruiz Guevara; Consultor en Informática y Sistemas Aplicados a la Educación; Director General de INEDIC; tlf. 446 4592; correo: gjruizg@setinedic.edu.pe; gjruizg@mixmail.com (V.2/julio-2001).